El proyecto de una estrategia de desarrollo del Lejano Oriente de Rusia, que ya fue enviada al Gobierno y se encuentra en fase de aprobación, ha sido el tema central de la conferencia de Roscongress de esta jornada, celebrada al margen del Foro Económico Oriental en Vladivostok.
La discusión arrancó lejos de la jerga técnica. Se proyectó un video con la visión de niños y jóvenes: quieren ciudades inteligentes, la mejor educación y un Lejano Oriente donde se pueda hacer carrera.
El eje central fue el capital humano: si se quiere retener a la población, hay que mejorar la vida cotidiana. Se habló de salud y atención en asentamientos remotos, medicina escolar, telemedicina, aviación sanitaria, alimentación infantil y más infraestructura social.
El ministro de Desarrollo del Lejano Oriente y el Ártico, Alexéi Chekunkov, presentó tres pilares: infraestructura, "economía del futuro" y calidad de vida como meta final. Defendió que la economía del futuro parte de lo existente —incluida la industria extractiva, con más procesamiento donde tenga sentido— y debe sumar ciencia, tecnología y "economía de cerebros".
Se puso énfasis en los planes maestros urbanos como herramienta visible, con proyectos como aeropuertos, espacios públicos y conectividad, con la idea de que la gente perciba el cambio por su propia cuenta.
Los congregados concluyeron que el futuro del Lejano Oriente se basará en prever y crear a la vez, pero con un criterio simple para medir el éxito: que, dentro de unos años, la región sea un lugar donde vivir resulte más fácil y atractivo.