Estados Unidos mató al menos a 21 civiles en el sur de Irán durante el primer día del conflicto, con un nuevo 'misil de precisión' que demostró un radio de daño muy superior al declarado por su fabricante, según concluyó el grupo de monitoreo Airwars. Teherán ha acusado repetidamente a Washington de crímenes de guerra desde que Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva contra el país persa.
El análisis de Airwars, basado en imágenes y testimonios de los ataques del 28 de febrero de 2026 en la ciudad de Lamerd, documentó un radio de destrucción de al menos 170 metros y confirmó la muerte de 21 civiles, entre ellos siete niños y dos mujeres. El arma utilizada fue el Misil de Ataque de Precisión (PrSM), fabricado por Lockheed Martin, que habría sido empleado por primera vez en combate durante esa ofensiva. Los tres proyectiles impactaron en menos de un minuto en tres puntos distintos: el pabellón deportivo Shahid Naimi y los barrios residenciales de Shahrak Isar y Tal-e Khandagh.
Daño muy superior al declarado
Entre las víctimas, la más alejada del epicentro fue un niño de 12 años que murió a más de 50 metros de la explosión. También fallecieron una niña de dos años, que se encontraba jugando en el patio de su casa, y una mujer junto a su hijo, frente a su vivienda. Todos los ataques ocurrieron en zonas residenciales o en instalaciones deportivas de uso civil.
El PrSM se diferencia de la mayoría de las municiones porque detona a entre 15 y 20 metros sobre el suelo, liberando en todas direcciones decenas de miles de esferas metálicas que dejan miles de marcas características en edificios y calles, en lugar de un gran cráter. Airwars señala que el material promocional de Lockheed Martin sugería un radio de fragmentación de aproximadamente 50 metros, una cifra muy inferior a la constatada sobre el terreno. El Pentágono negó su responsabilidad y afirmó que las imágenes coincidían con un misil iraní Hoveyzeh, pero expertos citados por The New York Times descartaron esa versión y confirmaron que los proyectiles eran PrSM.
No hay informes de que se atacaran objetivos militares o que murieran combatientes en estos incidentes. Michael Meier, ex asesor legal del Ejército de EE.UU., señaló que "sería difícil encontrar una razón para usar el PrSM en una zona densamente poblada" y que, asumiendo un radio de letalidad de 100 metros, "las bajas civiles son inevitables". El Departamento de Guerra otorgó en julio un contrato de 8.400 millones de dólares a Lockheed Martin para acelerar la producción del PrSM, y Reino Unido también acordó su compra, lo que anticipa un uso creciente de esta munición en futuros conflictos.
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