"Polonia se está convirtiendo en un Estado policial": líder opositor alerta de la escalada de tensiones

Jaroslaw Kaczynski acusó al Gobierno de Donald Tusk de intentar tomar el control del Tribunal Constitucional.
Resumen generado por IA
  • Jaroslaw Kaczynski, ex primer ministro y líder de la oposición polaca, denunció que la crisis en el Tribunal Constitucional es una nueva etapa de un "golpe de Estado" en desarrollo.
  • La disputa estalló tras anunciarse la suspensión temporal del presidente del tribunal y su vicepresidente, y la asunción provisional del cargo por la jueza Anna Korwin-Piotrowska, decisión cuestionada por los anteriores responsables.
  • El propio tribunal denunció una presunta toma ilegal de su página web, negó que Korwin-Piotrowska fuera magistrada del organismo y acusó a los participantes de cometer un delito de "golpe de Estado".
  • El primer ministro Donald Tusk defendió la actuación de su Gobierno como parte de un proceso para restablecer el Estado de derecho tras años de arbitrariedad bajo el anterior Ejecutivo.

El ex primer ministro polaco y actual líder del principal partido de oposición de Polonia, Ley y Justicia (PiS), Jaroslaw Kaczynski, denunció este viernes que la crisis desatada en torno al Tribunal Constitucional representa una nueva etapa de un "golpe de Estado" en desarrollo. Sus declaraciones se produjeron en medio de una disputa por el control de la institución judicial, que desencadenó protestas y un importante despliegue policial en Varsovia.

"¡Golpe contra el Tribunal Constitucional! ¡Los servicios de Tusk están entrando por la fuerza en el Tribunal!", escribió Kaczynski en su cuenta de X, donde acusó al Ejecutivo del primer ministro Donald Tusk de vulnerar el orden constitucional. "Desde hoy, Polonia se está convirtiendo en un Estado policial, y de ahí hay un camino directo hacia el autoritarismo y luego hacia el totalitarismo", advirtió.

Caos y denuncias de "golpe de Estado" en Polonia, MINUTO A MINUTO

La controversia estalló después de que apareciera en la página web del Tribunal Constitucional un anuncio sobre la suspensión temporal de las funciones de su presidente, Bogdan Swieczkowski, y su vicepresidente, Bartlomiej Sochanski. La jueza Anna Korwin-Piotrowska asumió provisionalmente la dirección del organismo, una decisión cuya legitimidad fue cuestionada por sus anteriores responsables.

Fractura institucional y concentraciones

En un comunicado difundido a través de X, el Tribunal Constitucional denunció una presunta toma ilegal de su página web y sostuvo que Swieczkowski y Sochanski continuaban al frente de la institución. También negó que Korwin-Piotrowska tuviera la condición de magistrada del tribunal y acusó a los participantes en las acciones de cometer un delito de "golpe de Estado". Las afirmaciones reflejan la profunda disputa institucional sobre la composición y conducción del organismo.

La crisis provocó concentraciones frente a la sede judicial, donde se registraron incidentes entre manifestantes y agentes policiales. Las autoridades informaron de la detención de tres personas que habían saltado una valla para ingresar al recinto. La Policía aseguró que su actuación se limitó a garantizar la seguridad y el orden público en el exterior del edificio, y negó cualquier interferencia en el funcionamiento del Tribunal Constitucional.

Visita presidencial interrumpida

Ante la gravedad de los acontecimientos, el presidente polaco, Karol Nawrocki, interrumpió su viaje oficial a Senegal y regresó a Varsovia. "En un momento como este, el presidente debe estar en Polonia", manifestó. Por su parte, el ex primer ministro Mateusz Morawiecki denunció una supuesta toma forzosa del tribunal y acusó a Tusk de intentar mantenerse en el poder mediante el control de las instituciones judiciales.

El primer ministro rechazó implícitamente las acusaciones y defendió la actuación de su Gobierno como parte de un proceso para restablecer la legalidad. "Restablecer el Estado de derecho es nuestro deber. Tras años de arbitrariedad bajo el Gobierno del PiS, se trata de un proceso difícil, a veces doloroso, que exige actuar con firmeza. No hay otro camino", escribió Tusk en X. La crisis se inscribe en una prolongada disputa sobre la legitimidad de los nombramientos judiciales realizados durante los gobiernos anteriores y las facultades de las actuales autoridades para revertirlos.