Los demócratas del Senado planean investigar a las empresas petroleras estadounidenses involucradas en el acuerdo de la Administración de Donald Trump para suministrar el diésel ruso y el alivio parcial de las sanciones, informó The Washington Post el 22 de octubre, en lo que representa un anticipo de cómo el partido podría usar su poder de supervisión si gana el control del Congreso en las elecciones de medio término.
El Comité de Relaciones Exteriores del Senado ha solicitado a las empresas vinculadas al trato que preserven documentos antes de una posible investigación del panel, reveló un asistente demócrata hablando bajo condición de anonimato.
"Deberían tener preocupaciones de responsabilidad así como preocupaciones investigativas", afirmó la fuente sobre las empresas involucradas en el acuerdo que ha generado controversia por el levantamiento parcial de sanciones a Rusia en medio del conflicto con Ucrania.
¿Qué es acuerdo de diésel?
El 9 de octubre, el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció que mantuvo una conversación "muy exitosa" con su homólogo Vladímir Putin, durante la que acordaron, según sus declaraciones, que Rusia suministre cientos de miles de toneladas de combustible diésel a los mercados estadounidense y mundial, un anuncio que dejó atónitos a los aliados occidentales de Washington y enfadó al régimen de Kiev.
En ese marco, el Departamento del Tesoro estadounidense anunció la suspensión temporal de las sanciones sobre las entregas de diésel ruso hasta las 00:01 (hora del este) del 7 de abril de 2027. Así, quedaron autorizadas todas las transacciones relacionadas con la venta, entrega, descarga e importación de combustible diésel de origen ruso, incluida su entrada a territorio estadounidense.
A su vez, el vice primer ministro ruso, Alexánder Novak, anunció que Moscú comenzará a levantar de inmediato la prohibición de exportación de diésel. "Rusia está dispuesta a suministrar volúmenes adicionales de diésel al mercado estadounidense, así como a todos nuestros socios", afirmó. Se prevé exportar 300.000 toneladas en octubre, 500.000 toneladas en noviembre y hasta un millón de toneladas en diciembre. A largo plazo, los suministros podrían alcanzar los tres millones de toneladas mensuales.
El 23 de octubre, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que los suministros rusos de diésel han comenzado y continuarán de forma regular. "Según tengo entendido, ya ha habido comunicados del Ministerio de Energía en los que se indica que el primer buque cisterna, de hecho, ya está en camino hacia sus destinatarios, hacia sus compradores. Y a partir de ahora seguirán llegando de forma regular", señaló el vocero.
Alivio para EE.UU.
El mismo 9 de octubre, el inquilino de la Casa Blanca expresó ante la prensa su agradecimiento a Putin. "Creo que ya se han enterado del acuerdo petrolero con Rusia. Es un acuerdo muy importante. Se trata de enormes cantidades de petróleo que llegarán a nuestro país. Y quiero dar las gracias al presidente Putin, para ser sincero", expresó.
Durante la reunión en San Petersburgo el 21 de octubre, el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff, agradeció a Vladímir Putin por la decisión de levantar las restricciones a las exportaciones de diésel ruso, calificándola de "acto realmente importante" que beneficia no solo a Estados Unidos sino al mundo entero en medio de la crisis económica.
Witkoff destacó que Trump está "profundamente agradecido" por esta medida, que ayuda a agricultores, camioneros y personas en todo el mundo afectadas por la crisis del diésel. "Es un ejemplo de todos nosotros trabajando juntos", manifestó.
Reconocimiento de errores
A su vez, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, admitió el 20 de octubre que las sanciones impuestas a Rusia también tienen consecuencias negativas para quienes las imponen, así como repercusiones globales. "La gente no se da cuenta de que las sanciones tienen consecuencias, porque las sanciones no son solo contra Rusia. Son contra cualquiera que haga negocios con Rusia", dijo.
La misma jornada, el vicepresidente J. D. Vance señaló que considera que Ucrania actúa en ocasiones en contra de los intereses estadounidenses, en particular cuando ataca refinerías rusas. En este sentido, calificó tales ataques ucranianos como un punto de divergencia fundamental entre Washington y Kiev, ya que estas acciones perjudican directamente a los consumidores del país norteamericano al elevar los costos energéticos.
El 21 de octubre, Vance defendió el acuerdo con Rusia sobre el diésel, rechazando las críticas provenientes de algunos sectores del Congreso.
"Creo que el presidente reconoce que podríamos estar en desacuerdo con Rusia en el 50 % de los temas o incluso el 90 % de los temas. Pero si hay una posibilidad de reducir costos para los agricultores estadounidenses, ¿por qué no aprovecharíamos esa oportunidad?", argumentó.
En esta misma línea, aseguró que el acuerdo permitiría reducir los precios del combustible y aliviar la presión económica sobre agricultores y consumidores de su nación. El vicepresidente de EE.UU. rechazó las críticas señalando que Moscú nunca dejó de vender diésel, sino que lo comercializa "con un enorme descuento a la República Popular China", mientras los agricultores estadounidenses sufrían las consecuencias de las restricciones. "¿Por qué estamos subsidiando a países extranjeros? Deberíamos facilitar que nuestros propios agricultores puedan tener una buena vida", declaró Vance citando la postura de Trump.
Rusia puede ayudar
El director general del Fondo Ruso de Inversión Directa y enviado especial de la Presidencia rusa, Kiril Dmítriev, afirmó que "Rusia puede ayudar a los agricultores estadounidenses no solo con suministros de diésel, sino también con fertilizantes".
"La cooperación económica entre Rusia y Estados Unidos continuará y beneficiará a nuestros países, al mundo entero y a su seguridad", escribió Dmítriev en X el 21 de octubre, comentando una publicación sobre que el acuerdo del diésel está dirigido a apoyar a los agricultores de la nación norteamericana, no a Rusia.
La oferta de Moscú llega en un momento especialmente delicado para la agricultura estadounidense. De acuerdo con un reciente análisis del economista Joseph Solis-Mullen, los productores del país afrontan una combinación cada vez más pesada de costos crecientes, mercados de exportación alterados y presión financiera acumulada.
Según un nuevo informe de S&P Global Institute citado por Axios el 20 de octubre, la crisis energética actual podría terminar desencadenando una crisis alimentaria si los conflictos armados siguen alterando el suministro de insumos clave para la agricultura y encareciendo el transporte




