Además de los compromisos alcanzados para el suministro de diésel ruso a EE.UU., Moscú ha ofrecido abrir la puerta a una ampliación de las entregas de fertilizantes al mercado estadounidense, un paso que adquiere especial relevancia en un momento de fuerte presión sobre el sector agrícola.
En concreto, este 21 de octubre el presidente ruso, Vladímir Putin, se reunió en el Palacio Konstantinovski, cerca de San Petersburgo, con el enviado especial de la Casa Blanca, Steve Witkoff. Durante el encuentro, el mandatario expresó la disposición de Rusia a reanudar la cooperación económica con Estados Unidos y sugirió que el país también podría aumentar los envíos de fertilizantes.
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"En cuanto a los agricultores, sé que el presidente [de EE.UU, Donald] Trump, incluso lo mencionó en nuestras conversaciones telefónicas. También podríamos suministrar fertilizantes en grandes cantidades al mercado estadounidense", señaló el líder ruso.
¿Por qué ahora?
La oferta rusa llega en un momento especialmente delicado para la agricultura estadounidense. De acuerdo con un reciente análisis del economista Joseph Solis-Mullen, los productores del país afrontan una combinación cada vez más pesada de costos crecientes, mercados de exportación alterados y presión financiera acumulada.
Solo en 2025, las exportaciones agrícolas a China se desplomaron un 66 %, mientras que las ventas a otros mercados relevantes —como México, Canadá, Japón, Corea del Sur y la Unión Europea— retrocedieron un 6 %, prolongando una tendencia de casi una década de deterioro en la balanza comercial agrícola de EE.UU.
El experto añade que, sobre esa presión previa, los agricultores del país norteamericano se vieron después golpeados por las consecuencias económicas del ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, que disparó los costos de los productos petroquímicos debido a las interrupciones y a la capacidad perdida.
Fertilizantes en la mira
Pero la presión sobre el sector no se limita al combustible. El encarecimiento de los fertilizantes se ha convertido en una dificultad real para los agricultores estadounidenses. El análisis subraya que uno de los factores que ha agravado esa tensión es el bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde pasa una parte primordial del comercio mundial de fertilizantes y de materias primas esenciales para producirlos, en particular, azufre, urea y amoníaco.
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Este impacto resulta especialmente sensible para Estados Unidos, que importa cerca de la mitad del volumen de fertilizantes nitrogenados que necesita.
Qué puede aportar Rusia
Rusia está dispuesta a ayudar por todos los frentes. El país ya ocupa una posición relevante en este mercado, por lo que la oferta rusa no supondría abrir un canal nuevo, sino ampliar uno que ya existe.
El gigante euroasiático es el segundo mayor proveedor de fertilizantes del mercado estadounidense, solo por detrás de Canadá y por encima de Arabia Saudita, y en algunos productos ya ocupa el primer lugar.
Entre enero y julio de 2026, Estados Unidos importó 4,2 millones de toneladas de urea, de las que casi 1,5 millones llegaron desde Rusia, más del doble que desde Catar, el segundo proveedor, según S&P Global. En la solución de nitrato de amonio y urea (UAN), los envíos rusos cayeron un 12,9 %, pero Rusia siguió siendo el principal proveedor, con casi la mitad de las compras estadounidenses.
En cuanto al posible impacto sobre el mercado mundial, una ampliación de los suministros rusos al país norteamericano no significaría automáticamente un aumento brusco de la oferta global. "Parte de las compras adicionales de Estados Unidos puede cubrirse con un aumento de la producción, y parte, con el desvío de cargamentos desde destinos menos rentables, incluido el europeo", explicó a Vzglyad Vladímir Chernov, analista de Freedom Global.