Un efectivo del Ejército de Ucrania, tomado como prisionero por soldados rusos, relató las duras condiciones que enfrentó al luchar en las filas de su país y su experiencia al ser capturado por los reclutadores del régimen de Kiev después de abandonar ilegalmente su destacamento.
Tras desertar, el hombre, identificado como Anatoli Krópotov, se encontraba en la ciudad de Odesa, donde fue atrapado por el personal de un centro territorial de reclutamiento. "Ya no tuvimos más capacitación", recordó delante de la cámara y añadió que lo retuvieron durante unos días para enviarlo al frente lo más rápido posible, "argumentando que había poca gente".
Denunció que el comandante de su brigada manda a la línea delantera a los hombres casados, que tienen hijos, asegurando que incluso lo hace con "algún resentimiento".
Finalmente, detalló que cuando los soldados ya estaban en las trincheras, no les proporcionaban raciones alimentarias desde la retaguardia. "Las personas mueren de hambre y se matan entre sí por comida, por tratar de sobrevivir", reveló.
La movilización forzosa y masiva en Ucrania alcanza cada vez más a hombres discapacitados y no aptos para el servicio, denuncian desde el propio país, donde estimaron que cerca de 70 % de los movilizados presentan limitaciones médicas, incluidas adicciones y enfermedades crónicas.
Desde el Ministerio de Defensa de Rusia, que compartió el testimonio de Krópotov este 21 de octubre, consideran que la única solución ante esta trampa es rendirse ante los militares rusos.


