Las maniobras de disuasión nuclear de la OTAN bajo el nombre Steadfast Noon (Mediodía Firme), que se celebrarán en Italia a partir del 13 de octubre con la participación de 17 países, son presentadas oficialmente como ejercicios "no vinculados con los acontecimientos actuales en el mundo y no dirigidos contra ningún país".
"Llevamos haciendo esto todos los años y [...] también es un mensaje claro para países como Rusia de que no hay motivos para preocuparse. Es predecible y no hay razones para cometer errores de cálculo", declaró Nassima Barrows, directora de Política Nuclear de la OTAN.
No obstante, cada vez se expresan más opiniones de que Moscú debería mantenerse alerta.
"Por mucho que intenten tranquilizarnos con explicaciones sobre el carácter planificado de estas maniobras y su supuesta no direccionalidad hacia nosotros, resulta difícil creerlo", afirmó el experto militar Yuri Knútov.
En primer lugar, opinó, la práctica de escenarios con armas nucleares tácticas se está convirtiendo en una parte normal de la planificación militar rutinaria de la OTAN. "Esa preparación sistemática, por sí sola, reduce el umbral psicológico del uso de armas nucleares en un conflicto regional. Al fin y al cabo, si un escenario se reproduce regularmente en ejercicios, deja de percibirse como una 'medida extrema' y pasa a convertirse en una de las posibles variantes de desarrollo de los acontecimientos", argumentó.
"Tampoco se pueden descartar nuestras preocupaciones por un golpe preventivo y 'decapitador' contra Rusia con uso de armas nucleares", continuó Knútov.
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"En condiciones de déficit de confianza, cualquier escalada puede evolucionar según un patrón no lineal. Un ataque preventivo no se considera un desenlace deseado, sino una de las variantes posibles que el adversario incorpora a sus cálculos. Y si ese escenario está descrito y se ensaya regularmente en los cuarteles generales de la OTAN, para Rusia se convierte automáticamente en un factor de riesgo estratégico", agregó.
El analista recordó que la OTAN ha perfilado como "horizonte" el año 2030, cuando deberán completarse importantes programas de modernización militar, incluidos nuevos sistemas de defensa antimisiles y antiaérea, así como un ciclo de maniobras para ensayar operaciones rápidas conjuntas.
"Para Rusia, eso significa que precisamente en ese período podría configurarse una correlación de fuerzas en la que algunos actores tengan la ilusión de una 'ventana de oportunidades' para acciones decisivas. De ahí la atención especial a las maniobras actuales, percibidas como ensayos de un futuro 'Drang nach Osten' [Empuje hacia el Este, la política de Hitler]".
Además, Knútov hizo hincapié en que los ejercicios en Italia "no son un episodio aislado, sino un elemento de la arquitectura más amplia de disuasión nuclear de la OTAN". "El despliegue de las [bombas termonucleares tácticas] B61‑12 en Europa, el entrenamiento regular y la integración de las fuerzas aéreas nacionales en esas misiones son una forma sencilla de mantener la preparación de toda la coalición", aclaró.
"Los miembros de la alianza ensayarán cuestiones relacionadas con el uso de armas nucleares contra, por supuesto, Rusia. En la OTAN no ocultan que nuestro país es el 'enemigo número uno' de la alianza, y eso está directamente recogido en los documentos oficiales del bloque", manifestó el teniente general Yevgueni Buzhinski.
¿Contra quién van dirigidos estos ejercicios?
En la misma línea, Andréi Kolésnik, miembro del Comité de Defensa de la Duma Estatal (Cámara Baja del Parlamento ruso), señaló a Rusia e Irán como los objetivos de estos ensayos. "¿Contra quién van dirigidos estos ejercicios? Pueden ir dirigidos tanto contra Irán como contra Rusia. Pero por el carácter de las maniobras es fácil determinarlo: se trata de dos países, Irán y Rusia. China queda lejos", dijo.
De acuerdo con Kolésnik, los ejercicios se llevan a cabo sin munición, lo cual es lógico debido a la densa urbanización de la península de los Apeninos.
Sin embargo, cualquier maniobra de países hostiles, incluso lejos de las fronteras rusas, debe percibirse como una amenaza, ya que los portadores de armas nucleares son capaces de darle la vuelta al planeta.
"Nuestras Fuerzas Armadas seguirán con la máxima atención todos los tipos de fuerzas armadas, incluidas las aeroespaciales, para ver cómo se desarrollan los ejercicios y contra quién ensayan el lanzamiento de un ataque nuclear", concluyó.
Al mismo tiempo, Prójor Tebin, director del Centro de Estudios Militares y Económicos del Instituto de Economía Militar Mundial y Estrategia de la Escuela Superior de Economía de Moscú instó a no perder de vista otras acciones preocupantes de la OTAN dirigidas contra Rusia: "Las maniobras cerca de las fronteras de Rusia, las acciones hostiles contra el comercio marítimo ruso, las declaraciones provocadoras de determinados funcionarios y, sobre todo, el continuo apoyo activo al régimen de Kiev".
Kaliningrado, el estratégico enclave báltico ruso rodeado por la OTAN y que le quita el sueño
Asimismo, los ejercicios de este año se celebrarán tras un tenso intercambio de cartas entre Moscú y la OTAN, provocado por unas maniobras de la Alianza Atlántica cerca de la provincia rusa de Kaliningrado en agosto.
Por su parte, el presidente de Rusia, Vladímir Putin, lanzó a principios de octubre la siguiente advertencia: "Si se produjera un ataque directo contra Rusia —en este caso, refiriéndonos a Kaliningrado o tal vez también a otros territorios—, entonces, por supuesto, la cuestión de que Rusia emplee todo el armamento a su disposición surgiría inevitable e inmediatamente. Eso es inevitable".
La supuesta "amenaza rusa"
Europa sigue presentando a Rusia como una supuesta amenaza, pese a que Moscú ha reiterado en numerosas ocasiones que no planea atacarla. Durante la sesión plenaria del Club Valdái, celebrada la semana pasada, el presidente ruso, Vladímir Putin, volvió a reiterar: "No tenemos intención de atacar a nadie, ni en 2029 ni en 2030 ni en 2050". También explicó que las razones de "la constante escalada de tensión por parte de muchos países europeos", en cuanto a la supuesta 'amenaza rusa', radican en "un grave deterioro de la situación económica y la política interna en esos países".
En ocasiones anteriores, el mandatario ruso ha reiterado que las élites gobernantes europeas están sumidas en la histeria de que "la guerra con los rusos está a la vuelta de la esquina". "Es imposible creérselo, aunque intentan convencer a su propia gente", añadió.
A su vez, el canciller ruso, Serguéi Lavrov, ha denunciado que las declaraciones de los líderes occidentales demuestran que se están preparando "seriamente" para una guerra contra Rusia. El objetivo de infligir una derrota estratégica a Moscú sigue presente en las mentes y los planes de los líderes europeos, expresó.



