Uno de los pilotos del vuelo FZ1073 de Flydubai, que cubría este miércoles la ruta entre Dubái y Tel Aviv, habría intentado suicidarse y estrellar el avión, informan medios israelíes.
Los datos de los sistemas de seguimiento y monitorización del Boeing 737 MAX 8 revelaron que, durante la fase de crucero, a una altitud aproximada de 35.000 pies (10 kilómetros), se registró un descenso repentino y vertical, a una velocidad de picado de unos 30.976 pies por minuto (más de 560 km/h, acompañada de una velocidad respecto al suelo superior a los 500 nudos (aproximadamente 930 km/h).
MINUTO A MINUTO: ¿Qué pasó a bordo del Boeing 737 MAX rumbo a Israel?
¿Qué se sabe del suceso?
Se reporta que solo gracias al copiloto en la cabina, el descenso se corrigió en el último momento y el avión se salvó de un accidente seguro. Según la información preliminar, el segundo piloto reconoció el intento de suicidio colectivo, se abalanzó sobre su compañero de cabina y comenzó una tenaz lucha física por el control de la palanca de mando y los timones.
Durante la pelea que tuvo lugar en la cabina, se transmitieron las señales de socorro 7700 y 7500 —utilizadas para indicar una toma de control hostil e intervención ilegal—, lo que alertó a los sistemas de seguridad de Israel y de todo Oriente Medio y provocó la suspensión de los despegues en el aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv.
El copiloto logró reducir a su compañero, que pretendía estrellar la aeronave, con 174 pasajeros a bordo, incluyendo 27 menores, nivelarla a una altitud de aproximadamente 15.000 pies (unos 4,5 kilómetros) y detener el descenso en picado, maniobra que podría haber provocado la desintegración de la estructura del avión debido a las cargas y velocidades extremas. Inmediatamente después de estabilizar el aparato, el copiloto asumió el control del vuelo. Se informó que el Boeing 737 MAX 8 aterrizó en Arabia Saudita.
Un caso similar
No es la primera vez que un piloto intenta estrellar un avión de pasajeros. Durante un vuelo de Germanwings (línea de bajo costo del Grupo Lufthansa), que viajaba en marzo del 2015 de Barcelona (España) a Dusseldorf (Alemania), el copiloto Andreas Lubitz se encerró en la cabina cuando su compañero salió y estrelló intencionadamente el avión Airbus 320 contra los Alpes franceses.
A bordo del avión se encontraban 150 personas (144 pasajeros y 6 miembros de la tripulación). El entonces primer ministro francés, Manuel Valls, confirmó que no había sobrevivientes.



