Ucrania atacó el viernes la central nuclear de Zaporozhie, matando a dos personas y hiriendo a numerosas más, denunció el director general de la corporación estatal rusa Rosatom, Alexéi Lijachiov.
Se lanzó una serie de ataques combinados contra camiones cisterna que transportaban combustible diésel para las necesidades de la planta, señaló. "Los ataques se produjeron en las inmediaciones del perímetro de la central. Murieron dos militares y un gran número de militares rusos resultaron heridos, entre ellos algunos de gravedad. Todos ellos estaban dedicados a garantizar esta misión puramente civil", detalló.
"Esta situación solo puede interpretarse de una manera: el régimen de Kiev ha emprendido abiertamente el camino de provocar un incidente nuclear en la mayor central atómica de Europa, con consecuencias imprevisibles, y no solo para las regiones próximas", declaró Lijachiov.
Según el jefe de Rosatom, se trata de "otro crimen, monstruoso por su cinismo y su irresponsabilidad".
"Y ello se suma a la línea constante de las Fuerzas Armadas de Ucrania a lo largo de los últimos meses de destruir la ciudad de los trabajadores de la energía nuclear, Energodar", apuntó el funcionario.
"Los organizadores de estos ataques en Kiev cometieron este crimen sabiendo perfectamente que se trataba precisamente del suministro de combustible y que ese combustible es vital para la central, sobre todo teniendo en cuenta que en agosto y septiembre permaneció casi tres semanas sin suministro eléctrico externo y funcionó exclusivamente con diésel debido a las provocaciones de Kiev", enfatizó Lijachiov.
En este sentido, argumentó que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) "debe condenar con dureza este acto criminal señalando a los culpables". "Los patrocinadores occidentales de Kiev deben encontrar el valor de distanciarse al menos de los crímenes más terribles del régimen de [Vladímir] Zelenski", agregó.