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Cómo Noruega se está convirtiendo en la nueva plataforma militar de la OTAN contra Rusia

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La expansión militar se enmarca en una tendencia regional más amplia, que amenaza la infraestructura militar y civil rusa en el Ártico, advierten expertos.
Cómo Noruega se está convirtiendo en la nueva plataforma militar de la OTAN contra Rusia

Noruega se está convirtiendo en uno de los principales puntos de apoyo militar de la OTAN en el norte de Europa. El despliegue de sistemas de misiles estadounidenses y de artillería surcoreana cerca de la frontera rusa refuerza el flanco septentrional de la alianza y aumenta la importancia estratégica de la región ártica. En septiembre, EE.UU. desplegó en Noruega el sistema de lanzamiento Mk 70, mientras que Oslo ya ha incorporado a sus fuerzas piezas de artillería autopropulsada surcoreanas K9 Thunder.

La tendencia va mucho más allá de un simple aumento de las capacidades defensivas noruegas. Está previsto que el país reciba otras 24 unidades de K9 antes de finales de 2028 y, para 2030, 16 sistemas de lanzacohetes múltiples K239 Chunmoo, cuyos proyectiles pueden alcanzar objetivos situados a hasta 500 kilómetros. Según los expertos, Noruega podría convertirse así en una nueva plataforma militar de la OTAN frente a Rusia, especialmente importante para el control del Ártico.

Amenaza estratégica

La principal preocupación de Moscú está relacionada con la versatilidad de los nuevos lanzadores. El experto militar Alexéi Anpilógov explica que "la característica clave de los sistemas Mk 70 y K9 es su universalidad: con ellos pueden lanzarse muchos tipos de misiles, incluidos los Tomahawk". Según el analista, el problema fundamental no es solamente el alcance de los proyectiles, sino también dónde serán desplegados.

Los sistemas K9 son además móviles. El analista militar Yuri Knútov destaca que se montan "sobre orugas y tienen una buena capacidad todoterreno, por lo que su posición no es permanente". En otras palabras, pueden desplazarse rápidamente hacia nuevas posiciones y acercarse a la frontera rusa, dificultando determinar de antemano desde qué punto podrían emplearse.

La situación resulta especialmente sensible si estos sistemas son desplegados en la región de Troms. "Si las instalaciones se despliegan en la zona de Troms, en sus inmediaciones se encontrarán las bases rusas de los submarinos portamisiles de la Flota del Norte y los aeródromos de la aviación estratégica Tu-95 y Tu-160", advierte Anpilógov. "Para un misil subsónico, una distancia de 500 kilómetros equivale a media hora de vuelo", detalla.

Mientras, el Mk 70 plantea un problema adicional por su relación con la familia Mk 41. Según Knútov, se trata de una plataforma caracterizada por la "universalidad de las tareas que puede resolver". El experto señala que desde este tipo de lanzadores pueden emplearse distintos misiles, incluido el Tomahawk, cuyo alcance puede llegar a 1.800 kilómetros.

A esto se suma la creciente importancia estratégica del Ártico. La región concentra recursos naturales, rutas marítimas y una infraestructura militar cada vez más relevante. El desarrollo de la Ruta Marítima del Norte aumenta su valor económico y estratégico, mientras que EE.UU. presta una atención creciente a Groenlandia. En estas condiciones, el fortalecimiento de las fuerzas de la OTAN en Noruega supone para Moscú una presión potencial sobre sus instalaciones militares en el Ártico.

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La respuesta de Moscú

Las autoridades rusas han reaccionado con dureza al despliegue. El embajador ruso en Noruega, Nikolái Korchunov, advirtió en una entrevista que, con la llegada de los nuevos sistemas de artillería, "en la zona de alcance se encontrarán la Flota del Norte y objetivos estratégicos de Rusia en la península de Kola".

La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, calificó el despliegue estadounidense como "un paso más en la cadena interminable de acciones agudamente desestabilizadoras" de la OTAN. Según la diplomática, la alianza "no solo no oculta, sino que exhibe ostentosamente la intención" de obtener una amplia capacidad para realizar ataques con misiles contra la profundidad del territorio ruso.

Zajárova también destacó que los sistemas basados en lanzadores Mk 41 pueden utilizar misiles Tomahawk y que su ubicación en Noruega permite "cubrir" una parte considerable del territorio europeo de Rusia, incluida Moscú. En este contexto, la portavoz advirtió que "los lugares de despliegue de los complejos estadounidenses y de su gestión, así como la infraestructura que los atiende, se convierten en objeto de especial atención por parte de las fuerzas de disuasión estratégica de la Federación de Rusia". Esto incluye, según Zajárova, "la planificación del uso de combate de los correspondientes medios de ataque en caso de conflicto armado".

Moscú considera además que el despliegue estadounidense amenaza con alterar el equilibrio estratégico y perjudica las perspectivas de nuevas negociaciones sobre armas nucleares. El Ministerio de Exteriores ruso resaltó que medidas como el despliegue en Europa de misiles estadounidenses terrestres de alcance intermedio que amenazan a Rusia "anulan, por decirlo suavemente, las condiciones para un diálogo constructivo con EE.UU. sobre asuntos estratégicos". Moscú considera la llegada del sistema estadounidense a Noruega "otro golpe" a las perspectivas de conversaciones ruso-estadounidenses sobre estabilidad nuclear estratégica.

Militarización de Escandinavia

El refuerzo de Noruega forma parte de una tendencia más amplia en los países nórdicos. Suecia anunció el envío a Finlandia de cazas Gripen y buques militares para patrullar zonas de riesgo a lo largo de la frontera con Rusia. Estocolmo también ha propuesto integrar los sistemas de defensa aérea de los países nórdicos y bálticos en una estructura común capaz de hacer frente a misiles y drones.

Finlandia, por su parte, aprobó una nueva legislación nuclear que permite la importación y despliegue de armas atómicas en su territorio. Paralelamente, Helsinki y Estocolmo profundizan su cooperación militar. El presidente finlandés, Alexander Stubb, afirmó que "la región nórdica constituye un espacio unido" y que esta cooperación contribuye a "la disuasión y la defensa de la OTAN".

De este modo, desde Noruega hasta Finlandia y Suecia se está formando un espacio militar cada vez más integrado.

Para Moscú, el proceso significa que el norte de Europa y el Ártico están adquiriendo una creciente importancia como posible escenario de confrontación con la OTAN.

Ahora, el despliegue de nuevas armas estadounidenses y surcoreanas convierte a Noruega en uno de los puntos centrales de esta nueva arquitectura militar junto a las fronteras de Rusia.

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