Ucrania, que tiene un déficit de 27.000 millones de dólares para financiación militar, está pidiendo a sus aliados europeos no solo entregas de armas, sino también producción conjunta, con empresas conjuntas y fábricas a ambos lados de la frontera, informa Euractiv citando a funcionarios conocedores del tema.
El problema radica en los diferentes ritmos de la industria de defensa europea y el conflicto ucraniano. Mientras los programas de defensa de Bruselas pueden tardar entre cinco y diez años en ponerse en marcha, los sistemas de armas utilizados en el campo de batalla pueden quedar obsoletos antes de que concluyan los trámites correspondientes.
Los proyectos del Fondo Europeo de Defensa pueden llegar al final de su ciclo "sin estar ni cerca" de responder a las necesidades del frente, afirmó a Euractiv un funcionario de la Comisión Europea que trabaja estrechamente con la industria de defensa ucraniana. "Nuestro sistema carece de flexibilidad", añadió.
El funcionario señaló que un fabricante europeo puede vender el mismo producto terminado durante años, mientras que en Ucrania se opera a un ritmo de guerra en el que los ataques y las capacidades de Rusia cambian con demasiada rapidez. Las empresas ucranianas sostienen que podrían duplicar su producción si recibieran financiación y contratos para ampliar sus operaciones.