Jaguar Land Rover (JLR), el mayor fabricante de automóviles del Reino Unido, recortará 4.000 puestos de trabajo durante los próximos dos años, en medio de la disminución de ingresos derivada de la caída de las ventas, los aranceles de Donald Trump y el impacto de un ciberataque que paralizó su producción durante varias semanas el año pasado.
Según reportes de The Times, JLR anunció este sábado un programa de bajas voluntarias con el que pretende ahorrar unos 1.700 millones de libras esterlinas (2.300 millones de dólares) en dos años. La compañía, propiedad del conglomerado indio Tata Motors, también busca situar su punto de equilibrio anual en 300.000 vehículos y simplificar sus operaciones para adaptarse a las condiciones del mercado global.
Los ingresos del fabricante de autos de lujo cayeron casi un 10% en el último trimestre, y el beneficio neto se redujo un 69%, hasta los 109 millones de libras esterlinas (147 millones de dólares).
La compañía también enfrenta aranceles estadounidenses más altos, que Trump elevó al 25% antes de acordar un 10% para el Reino Unido, y una caída en la demanda en China.
Malas noticias para el Gobierno británico
Aproximadamente 30.000 de los 44.000 empleados de JLR trabajan en el Reino Unido, lo que sería una mala noticia para el primer ministro Andy Burnham, quien se ha comprometido a "salvaguardar la industria manufacturera nacional", observa The Guardian.