El Lejano Oriente ya funciona como puente entre Asia-Pacífico y Eurasia, pero el objetivo es que deje de ser solo un punto de paso y se convierta en motor de crecimiento, plantearon este miércoles los participantes de la conferencia de la fundación Roscongress, al margen del Foro Económico Oriental en Vladivostok.
Las prioridades de desarrollo en ese ámbito incluyen la modernización del ferrocarril Baikal-Amur (BAM) y el Transiberiano, expansión portuaria, aeropuertos con estándares unificados y un papel cada vez más central de la Ruta Marítima del Norte, además de fronteras terrestres más eficientes gracias a servicios digitales.
Ruta Marítima del Norte: ¿cómo cambiaría la logística global?
Desde el Ministerio de Transporte se insistió en que la clave no es que los corredores compitan, sino que se complementen, igual que los modos de transporte. El cambio de escala es visible: en el 2025 el volumen total de exportación e importación por el Lejano Oriente rozó las 280 millones de toneladas, con crecimiento por mar y un salto especialmente fuerte por carretera.
La receta oficial para 'cerrar brechas' combinó flota, incluyendo el potencial del Norte, eliminación de cuellos de botella en tierra y, sobre todo, digitalización para coser sistemas que antes funcionaban separados.
Se mencionó el paso a documentos electrónicos obligatorios y el impulso de una plataforma estatal de transporte y logística para ver el flujo real de carga y planificar mejor la infraestructura. Entre medidas concretas se habló de registros para aumentar la transparencia y control del sector, y de la meta de acelerar el paso por fronteras con herramientas como aviso previo y cola electrónica.


