El canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, ha criticado lo que calificó de mentira "ridícula y torpe" por parte del secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, quien afirma que la isla supuestamente representa una "amenaza de seguridad" para Washington que no puede ser ignorada, una tesis que La Habana rechaza, en medio del recrudecimiento del bloqueo contra la mayor de las Antillas.
"El secretario de Estado [de EE.UU., Marco Rubio] insiste en la ridícula y torpe mentira, en la que no cree él ni sus corruptos colegas, de que Cuba pueda constituir una amenaza contra la mayor potencia nuclear del planeta. Intento desesperado por justificar el actual genocidio contra el pueblo cubano por medio del castigo colectivo, y pretexto fantasioso para una agresión militar, que provocaría un baño de sangre de ciudadanos cubanos y estadounidenses", escribió Rodríguez en sus redes sociales el domingo.
El secretario de Estado de EE.UU. hizo esas declaraciones en una entrevista con el canal Fox News emitida este sábado, en la que también admitió que muchos ciudadanos estadounidenses, incluidos representantes del ámbito académico, empleados de medios de comunicación y exfuncionarios, expresan simpatía hacia Cuba.
Según el jefe de la diplomacia estadounidense, esa simpatía tiene motivaciones diversas. "Parte de ello está motivado por su antiamericanismo y parte por afinidad ideológica", afirmó. Rubio sostuvo que en el pasado incluso se habían visto personas dentro del propio Gobierno que simpatizaban con la isla.
Cerco contra Cuba
Washington mantiene un bloqueo económico y comercial contra Cuba hace más de seis décadas. Desde que el presidente estadounidense, Donald Trump, asumió su segundo mandato, en enero de 2025, la Administración estadounidense ha endurecido sus medidas de asfixia contra la isla.
Esta política extraterritorial ha venido acompañada de graves amenazas, llegando Trump a manifestar su disposición a utilizar la fuerza en contra de La Habana, que, por su parte, denuncia estas acciones como un "genocidio".
La Administración Trump, que mantiene activo un despliegue militar en el Caribe con tropas del Comando Sur de EE.UU., ha admitido en reiteradas ocasiones que su objetivo es impedir a La Habana cualquier tipo de ingresos económicos e incluso bloquear el suministro de petróleo, clave para las necesidades energéticas del país.