El material nuclear iraní quedará bajo supervisión de EE.UU. o de organismos internacionales en el marco de cualquier acuerdo, y el cumplimiento se medirá con base en resultados, afirmó el secretario de Guerra, Pete Hegseth, en una entrevista con CBS News.
"Habrá inspecciones y supervisión, ya sean estadounidenses o internacionales, pero será Estados Unidos quien marque el ritmo a través de nuestros negociadores, con el Ejército y su poderío como garantes de ello", señaló. El funcionario agregó que el presidente Donald Trump "ya ha hecho retroceder el programa nuclear de Irán de forma devastadora" mediante operaciones como Martillo de Medianoche (Midnight Hammer) y otras campañas.
Según Hegseth, Irán accedió a la mesa de negociaciones en parte porque las fuerzas estadounidenses demostraron estar dispuestas a "reiniciar" los ataques. El funcionario indicó que su departamento prefiere no recurrir nuevamente a la fuerza, pero que Irán conoce "el tipo de efectos devastadores que han ocurrido en sus militares, en sus defensas aéreas y en sus capacidades".
En cuanto al rol de los organismos multilaterales, Hegseth afirmó: "No creo que la ONU haya sido realmente efectiva en nada de esto". No obstante, el secretario admitió que los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) "podrían ser parte" del esquema. Hegseth insistió en que el objetivo es trabajar con Irán para eliminar el material o que sea el propio Irán quien lo diluya, pero advirtió que "no van a tener nada de ese material", y que cualquier cosa que obtengan se basará en supervisión y rendimiento".
El obstáculo central en las conversaciones
Washington exige que Teherán elimine todo su uranio enriquecido porque considera que el nivel actual —la mayor parte al 60 %— está peligrosamente cerca del 90 % necesario para fabricar un arma nuclear. Por eso, pretende que ese material desaparezca físicamente del territorio iraní, ya sea enviándolo a Estados Unidos o destruyéndolo bajo supervisión internacional.
Esta exigencia es, además, una condición previa para cualquier alivio económico. Estados Unidos ha dejado claro que no levantará sanciones ni devolverá los fondos congelados de Irán (unos 24.000 millones de dólares) mientras existan reservas de uranio enriquecido en el país.
Irán, por su parte, insiste en que su programa nuclear tiene fines civiles y defiende su derecho al enriquecimiento de uranio con propósitos pacíficos.
El acuerdo
- Este domingo, el presidente Donald Trump anunció a través de Truth Social que "el acuerdo con la República Islámica de Irán ya está cerrado", que el paso de Ormuz se abrirá sin peaje y que Estados Unidos pondrá fin de inmediato al bloqueo naval contra Irán.
- El anuncio pone fin a semanas de tensas negociaciones entre ambos países, que por momentos parecían avanzar muy poco.
- Un mediador clave de las negociaciones, el primer ministro de Pakistán, afirmó que el acuerdo también incluye al Líbano y que la ceremonia de firma está prevista para el 19 de junio en Suiza.
- Posteriormente, el viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, también confirmó la firma del memorándum de entendimiento, y detalló que, según lo acordado, "a partir de esta noche se anunciará el fin inmediato y definitivo de la guerra y las operaciones militares en varios frentes, incluido el Líbano".
- En ese mismo momento, se registró una caída de casi un 5 % en el precio del petróleo crudo estadounidense WTI; alentada al parecer por la confirmación del cierre del acuerdo.
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