Un tribunal de El Salvador inició esta semana un juicio masivo contra 486 presuntos miembros de la pandilla Mara Salvatrucha, conocida como MS-13, a los que se imputan más de 47.000 delitos cometidos entre 2012 y 2022.
Se trata de uno de los mayores juicios colectivos realizados en el marco de la guerra contra la violencia de las pandillas impulsada por el presidente Nayib Bukele.
La Fiscalía General de la República detalló que los cargos contra los acusados incluyen homicidio agravado, desaparición de personas, extorsión, agrupaciones ilícitas, tráfico ilegal de armas de fuego, feminicidio, homicidio en grado tentativo y privación de libertad.
Cuatro años de estado de excepción
En el país rige el estado de excepción desde 2022, prorrogado en 49 ocasiones consecutivas. La última fue el 26 de marzo, con el argumento de que aún existen grupos terroristas y que si no se los erradica por completo se retrocedería en los logros obtenidos.
Según cifras oficiales, desde 2022 las fuerzas de seguridad salvadoreñas han detenido a más de 91.500 personas, por lo que la población penitenciaria del país —de poco más de seis millones de habitantes— superaría ya los 130.000 reos.
De los acusados en el juicio que inició esta semana, 413 se encuentran recluidos en cinco prisiones, entre ellas el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), la cárcel de máxima seguridad inaugurada en 2023 y que se ha convertido en símbolo de la política de Bukele en su lucha contra las pandillas. Otros 73 están en paradero desconocido y pesa sobre ellos una orden de busca y captura.
Entre los acusados hay 22 cabecillas históricos de la cúpula nacional de la pandilla, 212 líderes de alto rango y 152 cabecillas que dirigen grupos territoriales.
El Gobierno de Bukele asegura que gracias a los poderes de emergencia, la tasa de homicidios cayó de 7,8 por cada 100.000 habitantes en 2022 a 1,3 el año pasado.