¿Qué cartas tiene Trump para castigar a la OTAN sin salir de la alianza?

Expertos advierten que su retórica y comportamiento están erosionando la confianza mutua, incluso si Washington permanece formalmente dentro de la organización.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no puede abandonar unilateralmente la OTAN debido a una ley aprobada en 2023 que exige la intervención del Congreso estadounidense, pero cuenta con varias herramientas para debilitar la alianza en medio de su enfado con los aliados europeos que no lo apoyaron en su guerra contra Irán, recoge Axios.

La relación entre Washington y el resto de miembros se ha tensado por sus constantes reproches sobre el gasto en defensa, la negativa a respaldar sus agresiones contra la República Islámica y las restricciones al uso de bases y espacio aéreo para llevar a cabo ataques.

Además, la frustración de Trump con la alianza parece haber aumentado después de que los países miembros se hayan resistido a sus peticiones de enviar barcos para reabrir el estrecho de Ormuz. Mientras, desde Europa argumentan que la ofensiva contra la nación persa se inició sin su participación en la decisión ni ningún marco jurídico internacional.

Expertos consultados por Axios advierten que su retórica y comportamiento están erosionando la confianza mutua, incluso si Washington permanece formalmente dentro de la organización. Algunos  señalan que la postura cada vez más hostil de Trump ha alimentado dudas sobre el cumplimiento del compromiso de defensa colectiva del Artículo 5 —que establece que un ataque armado contra un miembro se considera un ataque contra todos—.

Según The Wall Street Journal, la Casa Blanca estudia un plan para retirar tropas de países considerados poco "útiles", el cierre de alguna base en Europa, la posible retirada de oficiales estadounidenses de la estructura de mando de la OTAN o el bloqueo consensos internos.

No obstante, analistas, como Jim Townsend e Ivo Daalder, advierten de que cualquier "castigo" a los aliados tendría también costes para Estados Unidos, tanto en términos de preparación militar como por el gasto que supondría reubicar instalaciones y personal.