A pesar de las declaraciones de Donald Trump sobre la "munición ilimitada de nivel medio y medio-alto" a disposición de Estados Unidos, el desarrollo de los combates en Oriente Medio apunta a una tendencia contraria.
Estados Unidos, Israel y los países del golfo Pérsico gastan enormes reservas de costosos interceptores en un intento por derribar drones iraníes de bajo costo, lo que hace que la guerra sea cada vez más asimétrica y su coste, cada vez más elevado.
Millones de dólares para derribar drones baratos
Solo en las primeras 48 horas del conflicto, Irán lanzó alrededor de 1.200 misiles, de los cuales aproximadamente el 70 % eran drones de bajo coste.
En respuesta, los países del golfo Pérsico emplearon 618 misiles interceptores Patriot PAC-3 en 96 horas. En un mes de conflicto, esta cifra se ha multiplicado y, según datos de Bloomberg, el número total de misiles interceptores utilizados ya supera los 2.400, casi todo el arsenal previo a la guerra, compuesto por 2.800 unidades.
En estas condiciones, Estados Unidos y sus aliados corren el riesgo de caer en una "trampa de agotamiento asimétrico", como señala Brussels Signal.
El costo de un misil interceptor Patriot oscila entre 3 y 4 millones de dólares, mientras que el precio de un dron iraní es de apenas unas decenas de miles.
Solo en cinco días de combate, Estados Unidos utilizó alrededor de 800 misiles interceptores, lo que equivale a aproximadamente 2.400 millones de dólares.
Además, incluso antes del inicio de la guerra se informó de que Washington solo disponía de alrededor del 25 % de la cantidad necesaria de dichos sistemas para cumplir los planes del Pentágono.
El modo de funcionamiento de estos sistemas supone un problema adicional: los complejos antiaéreos funcionan de manera automática durante los ataques, ya que sus tripulaciones se alejan de sus posiciones y aumenta el riesgo de errores. En los primeros días del conflicto, los sistemas de defensa aérea en Kuwait derribaron por error tres cazas estadounidenses.
No preparados para la guerra de drones
El conflicto actual pone de manifiesto un problema aún más profundo: la falta de preparación del Ejército estadounidense para un nuevo tipo de guerra en el que los drones desempeñan un papel clave.
Un análisis del Centro para una Nueva Seguridad Estadounidense señala que los ataques con drones contra bases estadounidenses en Oriente Medio entre 2023 y 2025 ya habían evidenciado las vulnerabilidades del sistema de defensa de EE.UU.
Aunque los sistemas modernos de defensa aérea son capaces de hacer frente a un número limitado de objetivos, se sobrecargan rápidamente ante ataques masivos, especialmente cuando se utilizan enjambres de drones o ataques combinados que mezclan drones baratos y misiles de alta precisión. En tales condiciones, ni siquiera la superioridad tecnológica garantiza la eficacia, y no existe una solución sencilla a este problema.
Vulnerabilidad detectada
El analista militar ruso Serguéi Poletáyev expresó una opinión similar a RT, e indicó que Estados Unidos no estaba preparado para este tipo de guerra. "En este momento, Estados Unidos no está preparado para una guerra moderna basada en drones. Me refiero a drones de largo alcance como el Guerán y a los de alcance táctico medio. Y, por supuesto, han sufrido un agotamiento asimétrico. Derriban con los carísimos Patriot los [drones] Shahed, que cuestan una miseria", señaló el experto.
Al mismo tiempo, indicó que Washington cuenta con dos sistemas que pueden ayudar en esta situación: el Merops para interceptar drones pequeños y el APKWS contra los Shahed.
"El problema es que todavía no hay suficientes, pero es una cuestión de tiempo. Es decir, no se trata de que Estados Unidos no tenga nada en absoluto y no haya perspectivas. Se trata de que, en este momento y aquí, no estaban preparados. Por lo tanto, esta ventaja de Irán en materia de drones, que se está volviendo prácticamente estratégica, es temporal", aclaró Poletáyev.
El analista señaló además otro problema: la lucha contra los drones FPV, que se utilizan ampliamente en el conflicto de Ucrania. "Por el momento, nadie tiene un medio eficaz para combatirlos, ni siquiera Estados Unidos. Es más, toda la base de producción de estos drones no se encuentra íntegramente en China, pero sin componentes chinos es imposible fabricarlos, incluso en Estados Unidos", señaló, indicando que solo China cuenta con un ciclo completo de producción de drones, mientras que Rusia ocupa el segundo lugar en cuanto a la localización de la producción.
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