El ministro de Defensa de Irán, Aziz Nasirzadeh, denunció este jueves que los organizadores de las protestas masivas asesinaban a sus propios agentes y a manifestantes, para, de esa forma, aumentar el número de víctimas mortales.
"Los jefes de los grupos, matando a sus propios elementos y a los alborotadores, trataban de fabricar muertos y de azuzar las emociones de la opinión pública, disparando a corta distancia a la cabeza", anunció Nasirzadeh.
A continuación, citó las palabras de un herido detenido: "La misma persona que me incitó a los disturbios fue la que me golpeó y, después de un tiempo, me disparó y dijo que ya no servía".
Además, según las investigaciones de campo y las confesiones de detenidos, citados por la Embajada de Irán en Rusia, se interceptaron comunicaciones en las que agentes en el extranjero ordenaban disparar contra manifestantes, policías y civiles para aumentar el número de víctimas.
"Los instigadores de los disturbios, con el objetivo de intensificar la violencia, los actos brutales y anular los sentimientos humanos, distribuían drogas sintéticas entre la gente", indicó el general. "Algunos de los terroristas fallecidos habían consumido tal cantidad de drogas que murieron sin presentar ningún síntoma [externo]", dijo.
Muchas personas murieron tras ser alcanzadas por disparos en la espalda, apuñaladas, por asfixia y por golpes en la zona de la cabeza.
Teherán dispone de información precisa sobre la creación por EE.UU., Israel y algunos de sus países aliados de un centro de coordinación "para que separatistas y terroristas diseñen un futuro para Irán", denunció Nasirzadeh. "Incluso planificaron que cada región dividida redactara su propia Constitución, y dirigieron el contrabando de armas, así como el apoyo financiero y logístico", apuntó.
"Tenemos pleno conocimiento de estas cuestiones desde el punto de vista de inteligencia; han celebrado reuniones conjuntas en uno de los países de la región para provocar disturbios en Irán, y en ellas los servicios de inteligencia de Estados Unidos y de algunos países occidentales presentaron sus propios planes específicos para aumentar los presupuestos".
Según el alto funcionario, en un encuentro se fijó también "la tarifa de las acciones de sabotaje en Irán". "Pagar [dinero] por matar a cada persona significa que el objetivo es fabricar muertos", remarcó el ministro.
"Esta vez, los altos cargos estadounidenses e israelíes en ningún momento han ocultado su intención maligna y han roto el tabú de reconocer la injerencia de elementos extranjeros en los asuntos de Irán", declaró el ministro.
Protestas en Irán
Las protestas en Irán, activas desde finales de diciembre, tienen lugar en un escenario de crisis económica y fuerte depreciación de la moneda nacional, extendiéndose por todo el país.
Ante estos acontecimientos, el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con intervenir en Irán si se registraban víctimas mortales entre los manifestantes.
En medio de estas declaraciones hostiles, Teherán acusa a Washington y a Tel Aviv de instrumentalizar las protestas como parte de una "guerra blanda", y les ha advertido severamente contra cualquier intervención en los asuntos internos de la República Islámica. Rusia también ha responsabilizado a la injerencia externa de lo que está ocurriendo en el país persa.
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