La empresa OpenAI publicó este lunes un informe titulado 'La política industrial para la era de la inteligencia: ideas para priorizar a las personas', en el que describe cómo sería el futuro de la inteligencia artificial, plantea cómo afrontar los riesgos asociados y sugiere una serie de ideas transformadoras.
Según el gigante tecnológico, el mundo ya ha entrado en la fase de transición hacia la superinteligencia: sistemas de IA capaces de superar a los humanos más inteligentes, incluso cuando estos cuentan con el apoyo de esa misma tecnología.
El futuro de la IA
La compañía vislumbra un futuro prometedor para el desarrollo de la inteligencia artificial. Entre sus efectos prevé una aceleración de los descubrimientos científicos y médicos, un aumento de la productividad, una reducción de costes por abaratamiento de bienes básicos y la generación de nuevas formas de trabajo, creatividad y negocio.
También advierte de riesgos importantes, como la disrupción de empleos y de industrias enteras, el uso malintencionado de la tecnología por ciertos actores y la aparición de sistemas autónomos sin control humano. Por otro lado, el poder y los recursos podrían concentrarse en manos de un grupo reducido de personas.
Además, alerta de que la transición hacia la inteligencia artificial estará acompañada de amenazas inquietantes, como la inestabilidad económica, el uso indebido de la IA en ciberseguridad y biología.
Según el estudio, la población ya está preocupada por el impacto de la IA en su vida cotidiana: si sus empleos y familias estarán seguros, y si los centros de datos afectarán a sus comunidades y encarecerán la energía.
Los principios
OpenAI ha desarrollado tres principios fundamentales para el uso de la inteligencia artificial:
- Prosperidad compartida: todos deben tener acceso a IA y beneficiarse de ella.
- Mitigación de riesgos: incluye la creación de nuevas instituciones, salvaguardas técnicas y marcos regulatorios que permitan proteger el sistema.
- Democratización del acceso y de la capacidad de decisión: el acceso a la IA no debe concentrarse en manos de un grupo reducido.
Pasos hacia un futuro armonizado
OpenAI propone crear un Fondo de Riqueza Pública que distribuya los ingresos del uso de IA entre los ciudadanos mediante participaciones, para que la población se beneficie de las ganancias de eficiencia impulsadas por la tecnología.
También plantea la introducción de una semana laboral de cuatro días (32 horas) sin reducción salarial, gracias al tiempo liberado por la automatización. Los trabajadores, además, deberían participar en el desarrollo de la IA.
La compañía sugiere ampliar la red de infraestructuras energéticas necesarias para alimentar la IA. Los centros de datos deberían ser autosuficientes —sin subsidios ciudadanos—, generar empleo local e ingresos fiscales.
Entre otras medidas sociales, propone desvincular las garantías sociales (seguros, contribuciones a pensiones) del puesto de trabajo y ligarlas a la persona, y utilizar indicadores públicos como el desempleo o el desplazamiento laboral para ofrecer ayuda gubernamental oportuna.
El lugar de la persona en el mundo de IA
OpenAI concibe el futuro del trabajo como centrado en las personas. Según su visión, el cuidado de niños y mayores será una actividad remunerada. Considera que el cuidado de los seres cercanos es una labor económicamente relevante y que el Estado debe apoyarlo financieramente.
Por último, crear un entorno seguro en interacción con la IA exige la implementación de restricciones, como limitar el uso gubernamental de esta tecnología en determinados ámbitos, prepararse para contener modelos que puedan escapar al control humano y realizar auditorías.









